dimarts, 17 d’agost de 2010

De sangre





Entonces, Mónica, aún con el cuerpo de su hermana ensangrentado en el suelo y el cuchillo caliente de vida entre los dedos, fue al lavabo, se miró al espejo y descubrió que ella también tenía dos enormes y preciosos colmillos entre sus labios.












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1 comentari:

  1. No me terminan de convencer los colmillos en las sonrisas, y mira que yo los tengo demasiado pronunciados

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mis palabras a tus ojos